Los orígenes del uso de la tierra para construir cobijo se remontan a los primeros asentamientos humanos. Son ejemplos de este uso las grandes civilizaciones como la persa o la egipcia, que llegaron a construir ciudades enteras a base de tierra cruda. La herencia viva que aún se conserva en distintas partes de la geografía, muestran la durabilidad de las construcciones gracias a las propiedades de este material.
En España, particularmente, se han hallado pruebas en yacimientos de poblados de la Edad de Bronce y, posteriormente, de iberos y romanos. Finalmente, fueron los árabes quienes impulsaron y perfeccionaron la técnica con este material.
En la actualidad, la presencia de la tierra cruda en la edificación se observa mayoritariamente en los países con mayor necesidad de vivienda y menos recursos. Son ejemplos de ello casi toda África, Oriente Medio y América Latina.
VENTAJAS Y PROPIEDADES DE LA TIERRA EN LA EDIFICACIÓN
La tierra es un material inocuo, lo que quiere decir que no contiene ninguna sustancia tóxica por naturaleza, siempre y cuando se extraiga de un suelo que no haya padecido contaminación. Esto permite que la propia tierra no se pueda ver afectada bajo ningún proceso patológico. Es fácil de obtener localmente, y el lugar de origen le proporcionará características distintas aunque, prácticamente, cualquier tipo de tierra es útil para construir, utilizando técnicas constructivas apropiadas a sus características. Y generalmente, para aumentar y mejorar sus propiedades, se mezcla con otros materiales de proximidad.
Estos factores hacen de la tierra un material extremadamente respetuoso con el medio ambiente. El impacto que genera en el paisaje al extraerla es mínimo, casi el mismo que el que significa construir sobre ella y se suma el ahorro de emisiones de CO2, que supone la ausencia de transporte del material a otro lugar diferente al de procedencia. Además, se trata de un material reciclable: si se decide derruir la construcción, la tierra se integra de nuevo en la naturaleza.
Por otro lado, el confort térmico que la tierra ofrece es excelente gracias a la gran capacidad de almacenar el calor y cederlo posteriormente. Lo que permite atenuar los cambios de temperatura extremos propios de los climas áridos. Y el confort acústico también se ve reforzado puesto que la tierra transmite mal las vibraciones sonoras, de modo que los muros se convierten en una eficaz barrera contra los ruidos indeseados.
TÉCNICAS CONSTRUCTIVAS CON TIERRA
La mayoría de técnicas que han llegado a nuestros días son ancestrales, y se han mantenido sufriendo pequeños cambios tecnológicos. Se definen y caracterizan, por las costumbres locales, climatología y composición de la tierra que las rodean.
Las técnicas principales son:
TAPIAL: Construcción de muros monolíticos mediante la compactación de tierra dentro de un encofrado de madera. Dosificación: grava (0-15%), arena (40-50%), limos (20-35%), arcilla y paja (15-25%).
ADOBE: Confección de ladrillos macizos con tierra cruda y paja, secada al sol. Dosificación: arena (65%), limos (18%) y arcilla (20%).
BTC: Confección de ladrillos de tierra cruda con bajo contenido de agua, obtenidos tras prensarlos de manera mecánica, y secada al sol. Dosificación: grava fina (15%), arena (50%), limos (15%) y arcilla (20%).
COB: Construcción de casas mediante una mezcla de tierra, agua y paja, sin darle ninguna forma concreta. Dosificación: grava (<15%), arena (40-50%), limos (20-35%), arcilla y fibras vegetales (15-20%).
Actualmente se están recuperando estas técnicas para la construcción de edificios, tanto en entornos desfavorecidos como en apuestas personales de arquitectos y técnicos que intentan revalorizar estas técnicas debido entre otros motivos, a las cuestiones ambientales ya expuestas.