La nueva Torre de Horno para el Museo de la Fábrica de Ladrillos es el primer edificio de tierra tensada del mundo y nace del diseño propuesto por los estudiantes de Roger Boltshauser de la Universidad Técnica de Múnich en 2017.
La prefabricación del tapial ya se ha implementado de forma puntual en la arquitectura contemporánea a través edificios como la fábrica de Ricola de Herzog&DeMeuron o la imprenta Gugler de Ablinger Vedral. Sin embargo, esta destaca por su colocación, realizada completamente en seco y sin trava, que permite su reversibilidad, tanto a nivel material como a nivel de elemento.
No obstante, esta colocación tan solo da respuesta a las cargas gravitacionales, por lo que es preciso resolver la estabilidad horizontal. Para ello, se recurre a la hibridación estructural mediante la disposición de una viga de acero perimetral en la coronación que permite tensar unos cables de acero fijados al zócalo de hormigón, comprimiendo los bloques de tierra, dando rigidez al conjunto y aumentando sus prestaciones mecánicas (se consigue una altura total de 8 m con un espesor máximo de 50 cm).
La junta horizontal, formalizada a través de un tablero de madera, viene derivado del proceso constructivo: al izar los bloques para su colocación, han de estar apoyados de manera continua sobre un soporte rígido, ya que únicamente soportan esfuerzos de compresión. Una vez el prefabricado se disponen en su posición final, el tablero queda obligatoriamente interpuesto entre dos volúmenes de tierra. Sin embargo, el arquitecto aprovecha esta condición para cumplir una doble función:
Por un lado, reproduce las hileras cerámicas insertas en los muros de tapial con el objetivo de reducir la velocidad del agua superficial, controlando así la erosión del material.
Por otro lado, asegura la entidad independiente de cada prefabricado, facilitando su desmontaje en el futuro.
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