Por qué construir con balas de paja? Por muchos motivos y a partir de una filosofía y sensibilidad personal, que va creciendo entre personas de todo el mundo, en particular el mundo de los eco-villages y de la permacultura. En cualquier caso, podemos listar los motivos técnicos que apoyan su uso: las balas de paja son un material natural, reciclable y compostable, con un alto aislamiento térmico y acústico, pero manteniendo un alta transpirabilidad; nos regala un alto confort medioambiental, absorbe CO2; ofrece buen comportamiento frente a seísmos y al fuego; es barato; es... simple! En pocas palabras: es un material perfecto para quienes quieren construir una arquitectura sostenible.
Las balas de paja nos dan una nueva visión arquitectónica pero también urbanística, un sistema de edificación más integrado en la agricultura.
DEL ECOBARRIO AL MEGAPATIO
El proyecto que presentamos es un barrio, en el cual la edificación funciona como “muro” de protección del terreno agrícola respecto a la especulación urbanística. En el interior nace un sistema holístico, compartido e integrado entre naturaleza y hombre.
Su disposición en “megapatio” es fundamental; es fácil demostrar que su forma, a paridad de volumen construido respecto a otros planeamientos, puede preservar más terreno agrícola. La edificación: residencial, comercial y pública, está posicionada en el perímetro. La circulación se desarrolla en el borde; en el perímetro exterior se extiende la carretera y, por lo contrario internamente el carril-bici y peatonal que pasan a través de las pequeñas huertas y jardines a disposición de los ciudadanos. En el interior del sistema hay un campo agrícola, un paisaje en continua mutación y generador de todo el complejo. La actividad agrícola está gestionada por una granja posicionada en el medio, que también funciona como laboratorio-escuela de permacultura.
Así, el elemento clave que crea un enfoque equilibrado entre la naturaleza del campo, los edificios y sus habitantes, está en el “corazón del barrio”. Y es el productor de residuos del mismo sistema: las balas de paja. El barrio cultiva su propio material de edificación!
La paja nos ofrece edificios sanos, baratos y de alta eficiencia térmica y acústica. Es fundamental la auto-construcción: construir con las balas de paja es una técnica fácil y accesible a todos. El proyecto fomenta la sostenibilidad social: los habitantes realizan sus casas con sus propias manos e intelecto y con la ayuda de voluntarios, pueden aprender y mejorar la técnica. Se crea así una verdadera comunidad, que se reconoce en aquel lugar hundiendo sus raíces y respetando más el barrio.
Es un nuevo sistema de pensar la urbanización, un sistema integrado con la agricultura. El campo produce productos alimenticios para el mercado local y de barrio, y los ciudadanos producen el compost que vuelve al campo. El campo produce también las balas de pajas, con las cuales los habitantes construyen sus propias casas y se establecen, si quieren, como campesinos. Para no empobrecer la tierra del campo, se efectúa una rotación de cultivos que crea, como consecuencia secundaria, un paisaje variable.
Además el sistema de la rotación impone dejar cíclicamente 1/3 del suelo libre de cultivo, a disposición para realizar actividades del barrio alternativas. En otras palabras, se crea una enorme plaza que se mueve cíclicamente en el espacio y en el tiempo; un valor añadido, una ocasión para hospedar conciertos, ferias, circos, fiestas y grandes eventos o simplemente, disfrutar de un espacio natural.