Desde la antigüedad hay referentes de la utilización de vegetación integrada en los edificios, pudiendo diferenciar fundamentalmente dos formas de entenderla: la primera es aquella en la cual la vegetación es un elemento diferenciador del proyecto, ya sea de manifestación de poder económico, o bien de manifestación artística, estética, por parte del proyectista; en la segunda concepción, la vegetación se consolida como un elemento más del proyecto, desarrollando funciones concretas como la integración con el entorno, el ahorro energético, el aislamiento térmico y acústico, la protección de los materiales, etc. Si bien estas dos concepciones suelen coexistir, en los últimos años se ha producido una evolución de la primera hacia la segunda, propiciada fundamentalmente por el incremento de la consciencia medioambiental de la sociedad.
En este sentido, son numerosas las ventajas que se le atribuyen a la vegetación en construcción, tanto a escala del edificio (aislamiento acústico y térmico, protección de los materiales, etc.), como a escala urbana (reducción del efecto “isla de calor”, soporte de la biodiversidad, retención de CO2 y partículas contaminantes, etc.).
Sin embargo, hay que considerar que existen aún muchas barreras que dificultan la implementación de la vegetación: gastos de inversión y mantenimiento, posibles daños sobre el edificio, incertidumbre en el crecimiento y consecuentemente en el desarrollo de las funciones vinculadas, etc. Además, se destaca la tendencia a diseñar sistemas constructivos universales, que dificulta la generalización de estos y que necesitan adaptarse a las condiciones climáticas locales.
Con el objetivo de profundizar en el estudio de las ventajas y desventajas de la vegetación de edificios, de manera que se pueda mejorar y crear nuevos sistemas constructivos, se llevó a cabo la tesis doctoral, fruto de la colaboración entre el Departamento de Construcciones Arquitectónicas I de la UPC y el Grupo de investigación GREA Innovació concurrent de la UdL. A partir de este primer trabajo, el grupo GREA ha continuado trabajando en este ámbito, desarrollando múltiples estudios, ya bien sobre cubiertas ajardinadas, preferentemente de tipo extensivo, como sobre fachadas vegetadas. La experimentación se lleva a cabo fundamentalmente en la planta experimental que el grupo GREA dispone en la población de Puigverd en Lleida.
De los resultados de estos estudios se deduce que estos sistemas constructivos poseen un gran potencial como sistemas de ahorro de energía, tanto a escala urbana como del edificio, a través fundamentalmente de los efectos de sombra, enfriamiento evaporativo, aislamiento térmico y barrera del viento. Por otro lado, también se está trabajando en la mejora de los sistemas desde el punto de vista medioambiental, mediante la realización de análisis de ciclo de vida de los sistemas constructivos estudiados, que permiten rediseñarlos utilizando materiales procedentes del reciclado, como puede ser el caucho de los neumáticos en desuso, a los que se les valoriza con su incorporación de nuevo en el sistema productivo.
1 Las grandes urbes se ven afectadas por esta situación debido a la gran cantidad de materiales (hormigón, asfalto,...) que absorben calor durante el día, y a la noche lo desprenden lentamente.
2 Pérez, G. Fachadas vegetadas: Estudio de su potencial como sistema pasivo de ahorro de energía. (UdL, GREA 2010).
3 GREA Innovació Concurrent fundada en 1999, grupo multidisciplinar que, actualmente, sus líneas de trabajo se centran en las áreas de Ingeniería Energética, Diseño y Optimización de Maquinaria y Automatización y Control.